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Judo, una lección de respeto


Tras la detección de falsos maestros la Federación pone el acento en la formación de profesores.

Una de las máximas desde la creación de la Federación Asturiana de Judo y Deportes Asociados, hace más de medio siglo, fue incidir en los valores que proclama este deporte, el primer arte marcial olímpico desde su irrupción en 1964. Entre esos valores, la educación, el respeto y la proporcionalidad, unos valores que hay que inculcar al judoka desde niño, desde la primera clase. Para ello, la figura del maestro se torna imprescindible, por lo que de un tiempo a esta parte, el trabajo con los maestros, presentes y futuros, desde la federación, se ha intensificado.

Desde la Escuela Federativa que dirige el maestro octavo dan José Antonio Sánchez Gandoy, se promueven cursos de formación que no dejan lugar a la duda de las competencias de cada grado y su responsabilidad con los alumnos. Gandoy afirma que “la educación debe emanar de casa, del entorno familiar, y los maestros de judo pueden incidir en el respeto”. En manos del profesor está impartir los valores, y todo comienza con el saludo, pues “no hay mayor ejercicio de respeto que el saludo, al maestro, al rival, y al tatami, lugar donde vamos a desarrollar la clase o el combate. Es una señal de limpieza, y no es opcional. Este protocolo se repite a diario”.

En un deporte tan reglado y con estos objetivos claros, es importante que los padres sepan en manos de quién están sus hijos. Los profesores, para los cursos de formación, superan hasta 14 asignaturas para recibir la titulación, impartidas por especialistas de cada materia. Los cinturones de grado han de estar debidamente sellados, homologados, y lógicamente otorgados por un profesor habilitado, datos todos ellos, que se pueden consultar en la federación.

El monitor puede firmar cinturones hasta el verde. El entrenador autonómico ha de ser mínimo segundo dan, y firmará hasta el azul. El maestro nacional es la máxima titulación, deberá ser mínimo tercer dan, y podrá firmar hasta el marrón. Para pasar de uno a otro, el profesor deberá tener contrastada experiencia en el proceso de docencia anterior. Los cinturones negros y los danes los otorga un tribunal de tres maestros. Para formar parte del mismo, hay que tener el curso correspondiente, que te habilita para dos años, teniendo que asistir al reciclaje que imparte la Federación Española de Judo para poder seguir formando parte de dicho tribunal.

Para conocimiento de los padres, la Federación Española de Judo ha impuesto una norma para 2019 en virtud de la cual, un alumno de 15 años o menos sólo podrá cambiar de cinturón dos veces al año como máximo. “Recordamos que se empieza desde el blanco, se sigue por amarillo, naranja, verde, azul y marrón, habiendo entre ellos medios cinturones, hasta el negro. Es decir, un cinturón blanco, sólo podrá obtener en el mismo año el blanco-amarillo y el amarillo. Ya no el amarillo-naranja”, matiza Gandoy.

Una de las obligaciones que tiene el maestro es no dar clase a un alumno que no esté federado, y los padres deberían tener la seguridad de que el profesor que debe educar a sus niños, ha superado la formación requerida. “La Federación no persigue una rentabilidad económica que sí buscan ciertas empresas subcontratadas, cuyo final lógico y triste es el cese de actividad, y el engaño por tanto a niños y padres”, señala el director de la Escuela. El trasfondo del debate, es que, si todo es como debiera, un niño que practica judo dirigido por un maestro con formación, mejorará en flexibilidad, en valentía, control de su peso corporal evitando la obesidad, en proporcionalidad, en autocontrol, y sabrá caer, una de las mayores causas de mortalidad en menores. El niño hiperactivo consigue controlarse, el tímido dar un paso al frente. Las clases se adaptan a cada grado, pero hay ciertos ejercicios comunes que integran, inclusión que hizo que la UNESCO valorara recomendar el judo como deporte ideal para la infancia. Evitar el acoso, de triste actualidad, es otro argumento del que puede presumir el judo, un arte marcial que con los años te puede derivar a la competición, al desarrollo de las katas, o a la defensa personal.

Para el maestro puede ser una salida profesional. Sánchez Gandoy aprovecha para recomendar una práctica que "es obligatoria en Japón en el ciclo escolar. De los equipos universitarios salen la mayoría de los campeones mundiales y olímpicos".

 

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